RESPUESTA BREVE

La lista INCI es la relación de ingredientes cosméticos de un producto, escrita con nombres normalizados. En mercados como la Unión Europea y Estados Unidos, los ingredientes se ordenan de mayor a menor cantidad, pero por debajo del 1 % pueden ir en cualquier orden. La lista dice qué lleva el producto; no dice cuánto exactamente ni cómo funcionará en tu piel. [1, 2]

En este artículo
  1. ¿Qué es la lista INCI?
  2. ¿Qué indica el orden de los ingredientes?
  3. ¿Cómo leer «parfum» y los alérgenos de fragancia?
  4. ¿Qué no te dice la etiqueta sobre los ingredientes cosméticos?
  5. ¿Cómo contrastar las promesas del envase con la lista?
  6. ¿Qué significan la fecha y el símbolo del tarro abierto?
  7. ¿Cómo usar la etiqueta con los productos que ya tienes?
  8. ¿Quién debería mirar la etiqueta con más atención?
  9. Preguntas frecuentes
  10. Fuentes

¿Qué es la lista INCI?

La lista INCI es la lista de ingredientes que aparece en el envase de un cosmético. En la Unión Europea, el Reglamento 1223/2009 exige que empiece con la palabra «ingredients» y que use nombres comunes tomados de un glosario elaborado a partir de la nomenclatura internacional INCI. Ese glosario no es una lista de sustancias autorizadas. [1]

INCI son las siglas en inglés de Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos. Su utilidad es que un mismo ingrediente se llama igual en envases de distintos países, aunque el resto de la etiqueta esté en otro idioma. Por eso verás nombres como «aqua» o «glycerin» en envases de distintos países.

Las normas concretas cambian según el mercado. En esta guía usamos dos ejemplos bien documentados: el reglamento europeo y la norma de etiquetado de ingredientes de la FDA en Estados Unidos. No son una regla universal; si vives en otro país, la normativa local puede tener matices propios. [2]

Los nombres INCI también sirven en consulta. Una revisión de 1997 comparó los nombres antiguos y más conocidos de alérgenos cosméticos con sus nombres INCI, precisamente para ayudar a dermatología a orientar a pacientes con alergia a ingredientes cosméticos. Algunos nombres pueden haber cambiado desde entonces. [3]

¿Qué indica el orden de los ingredientes?

El orden indica la cantidad relativa, no la importancia ni la eficacia. En la UE, los ingredientes se listan en orden descendente según su peso en el momento de añadirlos al producto. En Estados Unidos, la norma pide también un orden descendente por predominio. [1, 2] En la práctica, en muchas cremas y sérums el primero es el agua («aqua»).

Esto ayuda a leer la etiqueta con realismo. Si el ingrediente que da nombre al producto aparece al final de una lista larga, es probable que esté en poca cantidad. Pero eso no significa que no haga nada: algunos activos se usan a concentraciones bajas por diseño, como explica la guía del retinol.

La norma europea también aclara qué no cuenta como ingrediente. Las impurezas de las materias primas y los auxiliares técnicos que no quedan en el producto final no tienen por qué figurar en la lista. Además, los ingredientes presentes como nanomateriales llevan la palabra «(nano)» detrás de su nombre. [1]

En Estados Unidos hay un matiz propio: si el producto también es un medicamento de venta libre, los principios activos se indican por separado y antes que los ingredientes cosméticos. Además, los ingredientes que la FDA acepta como secreto comercial pueden sustituirse al final por la expresión «and other ingredients». [2]

¿Por qué importa la línea del 1 %?

Porque por debajo de ese umbral el orden deja de informar. En la UE, los ingredientes en concentración inferior al 1 % pueden aparecer en cualquier orden después de los que superan el 1 %. En Estados Unidos existe una opción parecida: los de más del 1 % en orden descendente y los del 1 % o menos en cualquier orden. [1, 2]

La consecuencia práctica es que la etiqueta no marca dónde está la línea. Muchos activos, conservantes y extractos se usan en cantidades pequeñas, así que la parte final de la lista puede estar ordenada con criterios que no tienen que ver con la cantidad. Un ingrediente listado antes que otro no demuestra que haya más.

Colorantes y la mención «may contain»

Los colorantes, salvo los tintes capilares, pueden ir al final de la lista en cualquier orden, y en la UE pueden aparecer con su número CI (Colour Index), como «CI 77891». En Estados Unidos, la alternativa del 1 % también permite colocarlos al final. [1, 2]

En maquillaje que se vende en varios tonos, la norma europea permite agrupar todos los colorantes usados en la gama tras la expresión «may contain» o el signo «+/-». Eso significa que un tono concreto puede no llevar todos los colorantes listados. [1]

¿Cómo leer «parfum» y los alérgenos de fragancia?

La palabra «parfum» (o «aroma» para sabores) agrupa en la UE la mezcla de fragancia sin detallar sus componentes; en Estados Unidos se usa «fragrance» o «flavor». [1, 2] En la UE, además, algunos componentes de fragancia con potencial alérgico deben nombrarse aparte cuando superan ciertos niveles. [1]

En el texto original del reglamento europeo eran 26 sustancias, que debían indicarse cuando superaban el 0,001 % en productos que no se aclaran y el 0,01 % en los que se aclaran. En 2023, el Reglamento 2023/1545 amplió la lista de alérgenos de fragancia con etiquetado obligatorio. [1, 4]

Un estudio danés revisó las etiquetas de 5.588 cosméticos perfumados registrados en una aplicación de información química. Entre los productos con al menos uno de los 26 alérgenos, el 85,5 % tenía dos o más y el 73,9 % tres o más. Los más frecuentes fueron linalool (49,5 %) y limonene (48,5 %). Se revisaron etiquetas, no concentraciones reales. [5]

El mismo estudio encontró 329 productos (el 5,9 %) que listaban algún alérgeno de fragancia sin incluir la palabra «parfum», «fragrance» o «aroma». Es decir, que no ponga «parfum» no significa que no haya sustancias aromáticas. [5]

Un estudio en Corea del Sur midió 56 alérgenos de fragancia, 30 de ellos entre los añadidos en 2023, en 267 productos domésticos y de cuidado personal. Los más frecuentes fueron limonene, linalool y alpha-terpineol, y la evaluación probabilística no encontró un riesgo significativo de toxicidad sistémica ni de sensibilización cutánea, incluso en el percentil 95 de exposición. Muchos productos eran de limpieza de cocina. [4]

¿Qué no te dice la etiqueta sobre los ingredientes cosméticos?

La lista no indica porcentajes exactos, no dice cómo se combinan los ingredientes ni predice cómo reaccionará tu piel. Dos productos con listas parecidas pueden comportarse de forma distinta, porque la fórmula completa, el tipo de emulsión y las proporciones cambian el resultado. Leerla bien es útil, pero no sustituye probar con prudencia.

La etiqueta sí diceLa etiqueta no dice
Qué ingredientes llevaCuánto hay de cada uno
Orden por encima del 1 %Orden real por debajo del 1 %
Algunos alérgenos de fraganciaSi tú eres alérgica o alérgico
Si hay nanomateriales (UE)Cómo tolerará tu piel la fórmula

Mismo ingrediente, fórmula distinta

Un ingrediente conocido no asegura el mismo efecto en cualquier fórmula. Una revisión señala que hay grandes diferencias entre cremas hidratantes: algunas empeoran el estado de la piel y otras mejoran su aspecto y su función de barrera; algunos emulsionantes pueden debilitarla, y los ingredientes que no se consideran activos también pueden tener efectos notables. [6]

Un ensayo aleatorizado con 78 voluntarios de piel normal lo mostró en la práctica: tras siete semanas en el antebrazo, unas cremas simplificadas y un gel sin lípidos aumentaron la pérdida de agua y la reacción a un irritante, mientras que una crema corriente con un 5 % de urea tuvo el efecto contrario. Eran fórmulas experimentales, no productos a la venta. La guía de la barrera cutánea desarrolla esta idea. [7]

¿Cómo contrastar las promesas del envase con la lista?

En la UE, la etiqueta y la publicidad no pueden atribuir a un cosmético características o funciones que no tiene. Aun así, el frente del envase está pensado para vender, y la lista está pensada para informar. Comparar ambos te ayuda a poner las promesas en su sitio. [1]

En la práctica, estas preguntas sirven con casi cualquier producto:

  1. ¿El ingrediente destacado aparece en la lista? Búscalo por su nombre INCI.
  2. ¿Dónde está? Si va al final, probablemente la cantidad es baja.
  3. ¿Se indica un porcentaje? Si el envase lo da, puedes compararlo con lo que dicen los estudios.
  4. ¿Qué lo acompaña? Fragancia, alcohol o varios activos a la vez pueden importar si tu piel es reactiva.

Si el producto destaca un activo concreto, las guías de ingredientes te ayudan a situar la cifra: la guía de niacinamida y la guía de vitamina C resumen qué concentraciones se han estudiado. Para un protector solar, la guía del protector solar explica qué mirar además de la lista.

¿Qué significan la fecha y el símbolo del tarro abierto?

En la UE, los productos con una durabilidad superior a 30 meses no tienen que llevar fecha de caducidad mínima. En su lugar muestran el símbolo de un tarro abierto con el periodo en que el producto puede usarse después de abrirlo, como «12M» para doce meses. [1]

Es una referencia, no una fecha exacta. En la práctica, conviene anotar cuándo abriste el envase y fijarse en cambios de olor, color o textura. Si un producto ha cambiado claramente, es mejor no usarlo aunque no haya pasado el plazo.

¿Cómo usar la etiqueta con los productos que ya tienes?

Leer las etiquetas de lo que ya usas ayuda a detectar duplicados y posibles irritantes antes de comprar nada. No hace falta un análisis complejo: basta con saber qué activos tienes en marcha, si hay fragancia y cuándo abriste cada envase. Son pautas prácticas, no conclusiones de un estudio.

  • Haz inventario. Anota los activos destacados de cada producto y si llevan «parfum».
  • Busca repeticiones. Dos productos con el mismo activo pueden sumar más de lo que crees.
  • Revisa las fechas. Descarta lo que ha cambiado de aspecto u olor.
  • Guarda las etiquetas. Si aparece una reacción, podrás enseñar la lista completa en consulta.

Si notas cambios de piel que se repiten cada mes, antes de culpar a un producto merece la pena mirar otros factores; la guía del ciclo menstrual y la piel resume lo que se sabe.

¿Quién debería mirar la etiqueta con más atención?

Quien tenga una alergia de contacto diagnosticada es quien más partido saca a la lista INCI. En un estudio con 320 pacientes con eccema y sospecha de alergia a fragancias o cosméticos, el 10,3 % reaccionó en la prueba del parche a al menos una de las 26 fragancias de etiquetado obligatorio en la UE. [8]

En 20 de los 33 pacientes con reacción positiva (el 61 %), la relación con los síntomas se consideró segura. Era un grupo seleccionado de pacientes, así que no refleja la frecuencia de alergia en la población general. Con un diagnóstico así, el nombre INCI te permite reconocer la sustancia en cualquier envase. [8]

También conviene fijarse más si tienes la piel muy reactiva o estás en el embarazo o la lactancia; en ese caso, comenta la lista completa con tu profesional sanitario antes de estrenar productos.

Preguntas frecuentes

¿El primer ingrediente es el más eficaz?

No. El primer ingrediente es el que está en mayor cantidad, no el que más efecto tiene. Suele ser agua o una base que da textura al producto. Muchos activos funcionan a concentraciones bajas, por lo que pueden aparecer más abajo sin que eso los haga inútiles. El orden informa de cantidades, no de eficacia. [1]

Si no hay porcentajes, ¿se puede saber la cantidad?

Solo de forma aproximada. Por encima del 1 %, el orden te da una idea relativa; por debajo, los ingredientes pueden ir en cualquier orden y la etiqueta no indica dónde está esa línea. Si un porcentaje te importa, busca si el fabricante lo declara. Una cifra en el envase tampoco dice nada sobre el resto de la fórmula. [1, 2]

¿Puede haber fragancia si no pone «parfum»?

Sí. En el estudio danés, 329 productos listaban algún alérgeno de fragancia sin la palabra «parfum», «fragrance» o «aroma». Si tienes alergia diagnosticada, revisa la lista completa y no solo esa palabra. [5]

¿Por qué los nombres están en latín y en inglés?

Porque la nomenclatura INCI usa nombres en inglés para la mayoría de ingredientes y nombres latinos para plantas y algunos compuestos, como «aqua». Así, el mismo ingrediente se reconoce en cualquier país. En la UE, estos nombres comunes proceden de un glosario basado en esa nomenclatura. [1]

Fuentes

  1. Regulation (EC) No 1223/2009 of the European Parliament and of the Council of 30 November 2009 on cosmetic products. Official Journal of the European Union. 2009;L342:59-209. EUR-Lex
  2. 21 CFR 701.3 - Designation of ingredients. Code of Federal Regulations, Title 21, Part 701. U.S. Food and Drug Administration. eCFR
  3. de Groot AC, Weijland JW. Conversion of common names of cosmetic allergens to the INCI nomenclature. Contact Dermatitis. 1997;37(4):145-150. PubMed · DOI
  4. Lee H, Pack EC, Koo YJ, et al. Probabilistic risk assessment of emerging EU-regulated fragrance allergens in household and personal care products. Environ Int. 2025;200:109530. PubMed · DOI
  5. Bennike NH, Oturai NB, Müller S, et al. Fragrance contact allergens in 5588 cosmetic products identified through a novel smartphone application. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2018;32(1):79-85. PubMed · DOI
  6. Lodén M. Role of topical emollients and moisturizers in the treatment of dry skin barrier disorders. Am J Clin Dermatol. 2003;4(11):771-788. PubMed · DOI
  7. Buraczewska I, Berne B, Lindberg M, Törmä H, Lodén M. Changes in skin barrier function following long-term treatment with moisturizers, a randomized controlled trial. Br J Dermatol. 2007;156(3):492-498. PubMed · DOI
  8. van Oosten EJ, Schuttelaar ML, Coenraads PJ. Clinical relevance of positive patch test reactions to the 26 EU-labelled fragrances. Contact Dermatitis. 2009;61(4):217-223. PubMed · DOI
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